Escrito por Marina José Díaz
Aun el que desconoce completamente el Flamenco, español o extranjero, son capaces de conectar inmediatamente con la gracia, el dramatismo y, en suma, el misterioso encanto de este Arte.
Para captarlo, hay que percibir, y en cierto modo compartir las impresiones y sentimientos de ese Arte, hecho de ingredientes folklóricos y históricos muy diversos, complejamente combinados y convertidos por sus intérpretes en instinto, aunque este último carácter de espontaneidad y sentimientos viscerales conviva en el buen arte flamenco con una rigurosa técnica.
Hay que entregarse a oírlo, o ver a sus bailes, con un ánimo más dispuesto a las emociones que a las interpretaciones racionales.
Grande parte de las raíces del Flamenco se derivan de una rica mezcla de razas que allí llegaron y se quedaron por siglos y siglos. Esta mezcla solamente tuvo lugar en Andalucía. Allí nasció el “cante jondo” que es el princípio y origen de todo el Flamenco.
Nos ocuparemos de hablar de estas razas en el próximo edital.
Professora – Coreógrafa – Intérprete – Pesquisadora