Escrito por Marina José Díaz
... Asi pues, el duende es un poder y no un obrar, es un luchar y no un pensar. No está en la garganta; el duende sube por dentro, desde las plantas de los pies. Es decir, no es cuestión de facultad, sino de verdadero estilo vivo; es decir, de sangre; de viejísima cultura, y, a la vez, de creación en acto.” (Federico Garcia Lorca)
En toda Andalucía, la gente habla constantemente del duende y lo descubre en cuanto sale con instinto eficaz.
El duende és una palabra mágica y misteriosa, muy discutida cuando se trata del flamenco. Para algunos es casi sacral, otros usan las palabras duende y flamenco sin saber lo que de veras significan.
Cuando el cantaor, guitarrista o bailaor expresan su arte desde adentro, genuinamente, sin tratar de impresionar, que el artista canta, toca y baila para sí mismo, incluso cuando hay público, totalmente dedicado a su arte, sordo y ciego para todo lo demás, que se dá a sí mismo totalmente, allí el duende se manifesta, promoviendo un encantamiento muy particular no solo al que lo expresa, sino también a todos los oyentes.
Así es, pues, que tantas caras feas, expresiones de dolor y alegria, a veces juntos, surgen en la cara del artista flamenco, o del pueblo andaluz mientras asiste a un espetáculo, sea en un teatro grandioso y en una peña particular, no importa. És casi un renascer, un resurgir desde el más profundo de la tierra, y nada más contraditório que el dolor y la alegria presentes en el momento del nacimiento.
Professora – Coreógrafa – Intérprete – Pesquisadora de Flamenco