El Flamenco és, ante todo, un baile de fuerza y sentimientos...

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Eso lo aprendi cuando, por mi primera vez en Jerez de la Frontera, en un bar, hablando con mi maestra María Bermúdez, me decía: “Marina, el Flamenco tiene embrujo, tiene duende.”

Yo, curiosa  que soy, fui corriendo buscar el sentido de las palabras...

Del Pequeño Larousse Español:

Embrujo – embrujamiento = hechizo, atractivo o encanto misterioso.

Duende = encanto misterioso e inefable. Tener uno duende = tener atractivo, encanto, arte, etc.

Me puso a pensar, y más que eso, a observar y cada vez estudiar y pesquisar más, hasta comprender lo que sería el tal duende de que me decían. Vi que algunos artistas flamencos poseen duende, outro no, o, a veces, el duende no había tocado a uno en aquel día. Asi se diferencia un buen artista flamenco: por el duende.

El Flamenco provoca un sentimiento que no se explica, pero se siente en el más fondo del alma. Cuando se ve a alguien bailando, tocando o cantando, con duende, se siente algo adentro que no se puede descrever. El Flamenco tira a uno, se quiere tocar, probar y, una vez que se lo prueba, ya estás embrujado.

En este arte, los valores y sentimientos del hombre, como el dolor, la alegria, el amor, la soledad, el orgullo por la tierra, etc. son cantados  y expresados por un intérprete de manera tal y con tamaña fuerza que luego reconocemos adentro de nosotros los mismos sentimientos. ¿Hay alguien que nunca ha sufrido por amor, que no haya perdido para siempre la persona más querida o que a veces no se siente solo y desamparado? ¡Esto aprendemos con los gitanos!

Bailar Flamenco és hacer un viaje adentro de nosotros y transformar los sentimientos ya conocidos en arte, es revivirlos distintamente, a veces con un poquito de dolor o satisfación, pero siempre intensamente. És un baile de alma.

És por esto que tan importante como saber bailarlo és saber vivirlo, és a veces parar para hablar del flamenco, que no és hecho solo de técnicas de ritmos, taconeo y paseos, también y principalmente de sentimientos.

Hay que buscarlo a fondo no con las ganas de un ser un grande bailaor, y si con la sencilleza de un niño chico, que tiene la ilusión de que puede correr el mundo con la fuerza del pensamiento.

És asi que nace un buen bailaor, cantaor o guitarrista...

Profesora – Coreógrafa – Intérprete y Pesquisadora de Flamenco

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